Revista de Ciencias de la Salud - Universidad Americana. Vol. 2, Núm. 2, Año 2, enero-junio 2026

Reporte de Caso

Intususcepción colocólica en adultos: reporte de caso.

Adult colocolic intussusception: case report.

 

Berali Del Espíritu Santo Padilla1

beraliesp@gmail.com

https://orcid.org/0009-0005-2346-1269

 

Marco Antonio Blancas Rivera2

 https://orcid.org/0009-0004-0998-5034

 

Patricia Rodríguez Nava3

https://orcid.org/0000-0001-7083-0569   

 

Ernesto Javier Dena Espinoza4

https://orcid.org/0000-0003-1254-3179

 

1,2 Médico Residente de la especialidad en Imagenología diagnóstica y terapéutica, Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga”.

3,4 Médico Adscrito de la especialidad en Imagenología diagnóstica y terapéutica, Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga”.


 

Recibido: 05/03/26  |   Aceptado: 06/05/26                            https://doi.org/10.62407/gy73ph02

 

Resumen

Introducción: La intususcepción intestinal es la invaginación de un segmento del intestino dentro de la luz de otro adyacente, condicionada habitualmente por alteraciones de la pared intestinal. Mientras que las intususcepciones del intestino delgado se asocian principalmente a patologías benignas, las del intestino grueso suelen vincularse a neoplasias malignas. En adultos, esta afección es sumamente infrecuente, representando menos del 5% de todos los casos de intususcepción y entre el 1% y 5% de las causas de obstrucción intestinal. Se documenta de manera incidental en 1 de cada 1,300 cirugías abdominales y en el 1% de las laparotomías por oclusión. La relación de incidencia entre niños y adultos es superior a 20:1. Caso clínico: Se presenta el caso de un paciente masculino de 60 años que acudió a urgencias refiriendo dolor abdominal inespecífico de un mes de evolución, acompañado de evacuaciones con sangre y pérdida de peso ponderal. Tras un manejo conservador inicial sin mejoría, fue sometido a una laparoscopia exploratoria. Durante el procedimiento se identificó una intususcepción en el colon transverso secundaria a un lipoma submucoso. El tratamiento indicado fue la resección del segmento afectado, resolviendo con éxito esta causa infrecuente de invaginación. Relevancia clínica: Debido a la baja incidencia de la intususcepción en la población adulta en comparación con la pediátrica, sumado a la inespecificidad de su presentación clínica, la evidencia científica actual no es tan robusta como en otras patologías. Por ello, los reportes de casos y metaanálisis son fundamentales para guiar un diagnóstico y manejo seguros. La elección del estudio de imagen es crucial para un abordaje oportuno; actualmente, la tomografía computarizada de abdomen es el método de elección por su alta especificidad diagnóstica y su utilidad para detectar complicaciones.

Palabras clave: Intususcepción intestinal, invaginación intestinal, tomografía computarizada, laparoscopia exploratoria, lipoma.

 

Abstract

Introduction: Intestinal intussusception is defined as the invagination of a bowel segment into the lumen of an adjacent one, typically triggered by structural alterations in the intestinal wall. While small bowel intussusceptions are primarily associated with benign pathologies, those occurring in the large bowel are usually linked to underlying malignancies. In adults, this medical condition is extremely rare, accounting for less than 5% of all intussusception cases and between 1% and 5% of all causes of mechanical bowel obstruction. It is incidentally documented in 1 out of every 1,300 abdominal surgeries and in approximately 1% of laparotomies performed for occlusion. The overall incidence ratio between children and adults exceeds 20:1. Case Report: We present the case of a 60-year-old male patient who presented to the emergency department reporting non-specific abdominal pain of one month's evolution, accompanied by bloody stools and significant weight loss. Following initial conservative management that yielded no improvement, he underwent an exploratory laparoscopy. During the surgical procedure, an intussusception in the transverse colon secondary to a submucosal lipoma was identified. The indicated treatment was the surgical resection of the affected segment, successfully resolving this highly rare cause of intestinal invagination. Clinical Relevance: Due to the low incidence of intussusception in the adult population compared to the pediatric demographic, combined with the non-specific nature of its clinical presentation, current scientific evidence is not as robust as in other abdominal pathologies. Therefore, case reports and comprehensive meta-analyses remain essential tools to guide safe diagnosis and clinical management. The choice of imaging study is crucial for a timely therapeutic approach; currently, abdominal computed tomography is the method of choice due to its high diagnostic specificity and its overall usefulness in detecting secondary complications.

Keywords: Intestinal intussusception, bowel invagination, computed tomography, exploratory laparoscopy, lipoma.

 

Introducción

La intususcepción intestinal se define como la invaginación de un segmento proximal del tracto gastrointestinal dentro de la luz de un segmento distal adyacente, lo que condiciona obstrucción intestinal y potencial compromiso vascular por la tracción del mesenterio asociado. Este fenómeno puede progresar a congestión venosa, edema parietal, isquemia y necrosis transmural si no se trata oportunamente (Heersche et al., 2025).

Mientras que en la población pediátrica la intususcepción representa la causa más frecuente de obstrucción intestinal en pacientes pediátricos, en específico en los grupos entre los 6 y los 36 meses, en adultos es relativamente raro, con una incidencia alrededor del 1 %; sin embargo, su incidencia real se desconoce, ya que la mayor parte de la literatura en adultos consiste en series de casos y revisiones sistemáticas centradas en la presentación clínica y la etiología, sin ahondar en los denominadores poblacionales; por lo tanto, no pueden proporcionar estimaciones de prevalencia (Kim et al., 2025).

Una de las diferencias más relevantes entre la población pediátrica y la adulta radica en la etiología. En niños, la intususcepción es predominantemente idiopática, ocurriendo de manera espontánea en aproximadamente el 70–90% de los casos (Jiang et al., 2013). En contraste, en la población adulta suele identificarse una lesión estructural subyacente que actúa como punto guía.

Estudiar a profundidad esta patología es relevante ya que no diagnosticar esta patología a tiempo, conlleva complicaciones y consecuencias graves. En adultos, las neoplasias malignas representan aproximadamente el 25% de los casos globales y hasta el 68% de las intususcepciones colocólica, siendo el adenocarcinoma la etiología más frecuente en las localizaciones colónicas (Gollub, 2011). También se han descrito linfomas y metástasis, particularmente de melanoma. Por su parte, las lesiones benignas y los pólipos constituyen cerca del 35% de los casos, incluyendo lipomas y otras neoplasias benignas (Su et al., 2020). La elevada probabilidad de una etiología maligna en la población adulta condiciona, en la mayoría de los casos, una conducta quirúrgica como estrategia terapéutica de elección, dado el riesgo subyacente de neoplasia y la necesidad de resección oncológica adecuada.

Estudiar a profundidad esta patología es relevante ya que no diagnosticarla a tiempo conlleva complicaciones y consecuencias graves. La justificación para la publicación del siguiente caso radica en la baja incidencia de la intususcepción colocólica en el adulto y más aún la rareza de su origen benigno por un lipoma submucoso, un escenario que desafía los datos epidemiológicos tradicionales que asocian las invaginaciones del intestino grueso a malignidad en el 68% de los casos (Balamoun, 2011; Son et al., 2013). Documentar este comportamiento clínico es fundamental para enriquecer la evidencia científica actual, sirviendo como guía diagnóstica y terapéutica ante cuadros obstructivos atípicos.

Presentación Clínica

En adultos, la intususcepción se presenta con sintomatología inespecífica y representa un reto diagnóstico (Heersche et al., 2025) para los médicos de primer contacto, por lo que es fundamental entender que los síntomas que presentan los pacientes que tienen una intususcepción serán inespecíficos y el médico debe prestar atención a los síntomas descritos por el paciente para poder llegar a la sospecha clínica de esta patología.

En una revisión sistemática realizada en 2024 por Chand et al., que incluyó 1,902 pacientes diagnosticados con intususcepción, los síntomas que se reportaron con más frecuencia fueron:   

  1. Dolor abdominal (86.23%) – con el 42% presentando específicamente malestar abdominal a la palpación y dolor agudo. 
  2. Evacuaciones con sangre (11.59%)
  3. Masa abdominal palpable (6.15%)
  4. Emesis (6.7%)
  5. Diarrea (0.18%)
  6. Datos de obstrucción intestinal (12.13%) 

Los síntomas son típicamente agudos (días a semanas) y raramente son crónicos (meses a años). El tiempo de inicio y duración de los síntomas es significativamente mayor cuando la intususcepción se da en intestino grueso en comparación con el intestino delgado: 62.5% y 35.7%, respectivamente. (Marsicovetere et al., 2017)

Diagnóstico

El diagnóstico de la intususcepción en adultos suele ser un desafío debido a su presentación clínica inespecífica e intermitente, a diferencia de la tríada clásica descrita en la población pediátrica (dolor abdominal cólico, masa abdominal palpable y heces en jalea de grosella), por lo que los diferentes métodos de imagen son fundamentales para su diagnóstico (Atmatzidis.

Anteriormente, el diagnóstico de intususcepción se hacía dentro de quirófano, después de que el cirujano determinara que los síntomas y signos que mostraba el paciente eran suficientes para indicar una exploración abdominal quirúrgica. En la actualidad, algunos signos descritos en la literatura pueden orientar al médico hacia la sospecha de intususcepción, dichos signos se encuentran en los estudios de imagen más frecuentemente utilizados para el abordaje diagnóstico y terapéutico de esta patología; gracias a esto, el cirujano puede tener un panorama más amplio de lo que podría esperar encontrar al momento del abordaje quirúrgico, ayudando en gran parte a mejorar el pronóstico del paciente y proporcionar una atención oportuna antes de que la patología progrese.

La mayoría de los estudios publicados señalan que, en pacientes con sintomatología abdominal aguda, el primer estudio de imagen realizado suele ser la radiografía simple de abdomen, debido a su amplia disponibilidad, rapidez de ejecución y utilidad inicial en la detección de datos indirectos de obstrucción intestinal, donde el hallazgo más frecuente en estos pacientes es la presencia de niveles hidroaéreos, sin embargo, hay otros hallazgos sugestivos de intususcepción tales como la presencia de una masa de tejidos blandos en el cuadrante superior derecho, el signo de la diana (áreas concéntricas radiolúcidas) y el signo del menisco (aire con morfología de semilunar a nivel del lumen colónico en el sitio de la intususcepción) (Kim et al., 2006).

Asimismo, la ecografía abdominal se describe en la literatura como un método diagnóstico de relevancia inicial, especialmente útil por su accesibilidad y ausencia de radiación ionizante, permitiendo identificar signos clásicos como el de "la rosquilla" o "pseudorriñón"(Gatica T et al., 2023; Tempel et al., 2023; Weissberg et al., n.d.). No obstante, presenta limitaciones críticas en el paciente adulto, tales como la alta dependencia del operador, la dificultad de visualización secundaria al meteorismo intestinal por el cuadro obstructivo y la incapacidad para delimitar con precisión la extensión longitudinal del segmento invaginado o caracterizar adecuadamente la lesión causal subyacente.

La tomografía computarizada (TC) constituye actualmente el método de imagen de elección para el diagnóstico de la intususcepción, ya que permite confirmar su presencia, determinar su localización anatómica y, en un número considerable de casos, identificar la lesión causal subyacente. En una revisión sistemática realizada en 2024 que incluyó 1,902 pacientes, la TC fue el estudio de imagen diagnóstico primario en el 88.5% de los casos (Chand et al., 2024).

En la TC se observa típicamente la configuración en “asa dentro de asa”, descrita como una imagen en “diana” en los cortes axiales o en “salchicha” en reconstrucciones coronales, con o sin identificación de un punto causante. En otro estudio prospectivo que incluyó 21 pacientes de 2016 a 2020, el diagnóstico con presencia de “signo de diana” alcanzó una sensibilidad de 100% (González-Carreró Sixto et al., 2023). La visualización de grasa y vasos mesentéricos en el interior del segmento invaginado es un hallazgo característico de esta entidad. Asimismo, el engrosamiento parietal, la dilatación de asas proximales, los datos de obstrucción intestinal y los signos de compromiso vascular o isquemia refuerzan el diagnóstico y permiten valorar la gravedad del cuadro.

Las intususcepciones suelen asociarse a dilatación del intestino delgado o grueso proximal al sitio de invaginación, con colapso relativo del segmento distal. Se considera intususcepción transitoria aquella que no se evidencia en el estudio de TC subsecuente, incluyendo aquellos realizados en otras instituciones e integrados posteriormente al sistema PACS. En caso de reaparición en estudios posteriores, continúa clasificándose como transitoria, registrándose dicha recurrencia (Gollub, 2011).

Por su parte, la intususcepción no transitoria se define como aquella que persiste en estudios tomográficos subsecuentes o en la que no se dispone de seguimiento por imagen (por ejemplo, pacientes perdidos en el seguimiento, fallecidos o llevados directamente a tratamiento quirúrgico). En estos casos, la duración se estima desde la primera hasta la última visualización documentada en TC, representando un intervalo mínimo. La intususcepción idiopática se define como aquella en la que no se identifica un punto guía en la TC ni se demuestra una lesión patológica durante la intervención quirúrgica (Gollub, 2011).

El uso de medio de contraste intravenoso incrementa la sensibilidad diagnóstica, por lo que se recomienda ante la sospecha clínica de intususcepción. Su administración permite evaluar adecuadamente la perfusión parietal y los vasos mesentéricos, detectar signos de isquemia y caracterizar con mayor precisión posibles lesiones tumorales subyacentes.

Además, la TC desempeña un papel fundamental en la evaluación de una lesión estructural asociada, aspecto particularmente relevante en la población adulta debido a la mayor probabilidad de una etiología neoplásica.

Diagnóstico Diferencial

Además de ser una de las causas más frecuentes de visita a urgencias, el dolor abdominal representa el síntoma más frecuente reportado por los pacientes: 83.26% de los casos. Es por esto que el estudio y manejo del dolor abdominal depende de la gravedad de los síntomas y signos encontrados durante la exploración física del paciente. En el diagnóstico diferencial para intususcepción en el adulto se deben considerar múltiples entidades como las presentes en la Figura1.

 

Figura 1. Diagnóstico diferencial del dolor abdominal agudo/subagudo en el adulto

A close-up of a document

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Fuente: Basado en el estudio de Marsicovetere et al., 2017.

 

Causas

Para entender la etiología de la intususcepción se debe tener en cuenta los sitios más comúnmente afectados por esta patología. En la misma revisión sistemática de 1,902 casos Chand et al. (2024) clasificaron la intususcepción por su localización subdividiéndola en  ileocólica, ileocecal, entérica y colocólica (ver Figura 2). También se puede clasificar según su etiología en causas benignas vs. malignas (Chand et al., 2024).

 

Figura 2.  Distribución anatómica y frecuencia de la intususcepción intestinal.

Nota al pie: Representación esquemática de las localizaciones más frecuentes de la invaginación en el adulto. Fuente: Autoría propia, basada en el estudio de Chand et al., 2024.

 

Chand et al. (2024) también encontraron que en el 44.84% de los casos estaba la presencia de lesión causante sugestiva de intususcepción; únicamente en el 2.38% no se demostró la causa y se clasificó como idiopático. Las intususcepciones se clasifican como idiopáticas cuando se manejan de manera conservadora sin presencia de signo causante patológico en estudios de imagen, o cuando no se encuentra signo causante o intususcepción en una cirugía exploratoria. Este tipo de intususcepción se encontró en 39% de los casos en un estudio realizado por Heersche et al. (2025). En este mismo estudio, en pacientes que fueron sometidos a manejo quirúrgico, se encontró que el 58% de los pacientes presentaban una causa clara de intususcepción. (Heersche et al., 2025).

En este mismo estudio se reporta que la intususcepción fue causada por lesiones benignas en el 19%, tumores benignos en el 20% y, en el 25% de los casos, se encontró un signo sugestivo de lesión maligna. Cuando se compararon las intususcepciones de etiología maligna de acuerdo con su localización, se encontró que la más frecuente es la colocólica, seguida de la ileocólica y la entérica, con un porcentaje de 68%, 46% y 9%, respectivamente. Las etiologías malignas más frecuentes fueron adenocarcinoma, linfoma y metástasis (ver Figura 3); y las etiologías benignas más frecuentes encontradas fueron pólipos, lipomas y adenomas. (Heersche et al., 2025)

 

Figura 3.  Causas malignas más frecuentes de intususcepción colónica en adultos.

Tumores malignos

Colo-cólico

Íleo-cólico

Entérico

Total

Adenocarcinoma

121

33

7

161

Linfoma

26

19

18

63

Metástasis

4

2

14

20

Melanoma metastásico

4

0

12

16

Melanoma

3

2

7

12

GIST (Tumor del estroma gastrointestinal)

2

0

11

13

Sarcoma

3

2

2

7

Tumor carcinoide (NET)

2

0

4

6

Infiltración por neoplasia de células plasmáticas

0

0

1

1

Carcinomatosis

0

0

1

1

Mucocele apendicular

1

1

0

2

Histiocitoma maligno

0

0

1

1

Leucemia

1

0

0

1

Otros/no especificado

259

Nota al pie: Adaptado de Heersche et al., 2025.

 

Manejo terapéutico

El manejo de las invaginaciones intestinales depende de la clasificación; dicha clasificación puede ser hecha por localización determinada por imagen, o bien, por etiología, la cual suele ser por estudios de patología postquirúrgicos (González-Carreró Sixto et al., 2023). Debido a que el estudio histopatológico generalmente es realizado posterior a la cirugía, usualmente el primer paso a seguir es solicitar estudios de imagen; en este caso, la tomografía computarizada (TC) contrastada es el estudio de mayor relevancia clínica para dictar la conducta terapéutica. 

Actualmente, el tratamiento quirúrgico continúa siendo el tratamiento de elección para la intususcepción en adultos, particularmente cuando la localización de la intususcepción es en colon, ya que ésta se asocia a un riesgo mayor de ser secundaria a neoplasia.  Debido a esto, la resección quirúrgica del área afectada es el procedimiento preferido por los cirujanos. Generalmente, se debe evitar la reducción manual por la alta prevalencia de tumores malignos para evitar riesgo de diseminación de la neoplasia, lo cual puede causar efectos contraproducentes (Chand et al., 2024).

Debido a la presentación clínica de esta patología, el manejo clínico es complicado y no existe un consenso general de manejo terapéutico en la práctica clínica. Heersche et al. (2025) realizaron una revisión sistemática que incluyó un total de 2,330 pacientes; en esta revisión proponen un algoritmo de tratamiento basado en los hallazgos de imagen y la necesidad de cirugía (ver Figura4).

 

Figura 4. Algoritmo de manejo quirúrgico

A diagram of a disease

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Nota al pie: Adaptado y traducido al español de Heersche et al., 2025.

 

Seguimiento

El seguimiento del paciente que ha sido diagnosticado y tratado por intususcepción depende completamente de la localización y la causa. Cuando la intususcepción no tuvo una causa patológica subyacente y se determina como idiopática, el seguimiento deberá ser expectante y se deberá vigilar al paciente de cerca. Debido a que la mayoría de las intususcepciones tendrán manejo quirúrgico eventualmente, la lesión causante de la patología podrá ser determinada por abordaje quirúrgico y/o estudio patológico del segmento afectado. El seguimiento dependerá del resultado de patología y, generalmente, una vez resuelta la causa subyacente que produjo la invaginación del segmento intestinal, es raro que la intususcepción se repita.

Presentación de caso

Paciente masculino de 60 años de edad que acude al servicio de urgencias por un cuadro clínico de un mes de evolución caracterizado por dolor abdominal difuso, alteración en el hábito defecatorio, rectorragia y pérdida ponderal involuntaria. A la exploración física, se identificó dolor a la palpación profunda en mesogastrio (intensidad 6/10 en escala visual analógica), sin datos de irritación peritoneal; a la auscultación, se evidencia disminución en los ruidos intestinales normales. Por lo que se ingresa al paciente con los diagnósticos presuntivos de síndrome constitucional y dolor abdominal en estudio.

Se decide realizar TC de abdomen y pelvis en fases simple y contrastada, para iniciar su protocolo de estudio. Los principales hallazgos en la tomografía computada fueron la presencia de intususcepción colocólica de segmento largo con invaginación del colon transverso distal hacia el colon descendente (ver Figura 5).

Figura 5. Tomografía computarizada de abdomen con medio de contraste.

A close-up of a scan of a human body

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Nota al pie: (A) Corte axial: se observa el "signo del blanco" o de la "diana" (flecha naranja), característico de la intususcepción colocólica. (B) Corte sagital: reconstrucción que permite apreciar la extensión longitudinal del segmento invaginado (colon transverso hacia colon descendente), evidenciando el arrastre del mesocolon y la presencia de estructuras vasculares en su interior (flecha naranja).Fuente : Propia autoría.

 

Se observó el "signo del blanco" con arrastre de mesocolon y estructuras vasculares (ver Figura 6), además de un marcado engrosamiento parietal del segmento afectado (hallazgos que sugieren cambios inflamatorios crónicos en el segmento comprometido); datos de paniculitis mesentérica adyacente al sitio de la intususcepción; datos de congestión pélvica, así como la presencia de una masa bien definida con densidad grasa homogénea de aproximadamente -98 UH, en probable relación con lipoma (ver Figura 7). Como hallazgos adicionales, se encontró hiperplasia prostática benigna grado IV (volumen de 116.6 cm³), varicocele bilateral, quiste hepático simple (segmento VII) y una variante anatómica consistente en trifurcación bilateral de las arterias renales.

 

Figura 6. Tomografía computarizada de abdomen con medio de contraste.

An x-ray of a person's body

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Notal al pie: Corte sagital: reconstrucción que permite apreciar la extensión longitudinal del segmento invaginado (colon transverso hacia colon descendente), evidenciando el arrastre del mesocolon y la presencia de estructuras vasculares en su interior (flecha naranja) con la identificación de una masa intraluminal de densidad grasa compatible con un lipoma submucoso (flecha roja) que actúa como cabeza de la invaginación. Fuente: Propia.

Figura 7. Reconstrucción tomográfica multiplanar (MPR) de tipo curva.

Se ilustra de forma longitudinal el trayecto del colon afectado, donde se aprecia nítidamente cómo el lipoma funge como punto guía (flecha amarilla), traccionando el segmento proximal del colon transverso hacia el interior de la luz del colon distal. Esta vista permite confirmar la persistencia de la grasa mesentérica y los vasos asociados dentro del intusceptum, facilitando la comprensión anatómica del evento obstructivo para la planeación quirúrgica.

 

 

Ante los hallazgos tomográficos de obstrucción por invaginación, se procedió a realizar una laparoscopia exploratoria. La cual confirmó la presencia de una masa tumoral en el colon transverso que actuaba como punto guía de invaginación hacia el colon distal, asociada a colitis segmentaria. Por lo que se decidió realizar una hemicolectomía con anastomosis latero-lateral isoperistáltica mecánica.

El estudio histopatológico de la pieza quirúrgica reveló un lipoma colónico submucoso como la lesión precursora del evento mecánico. Posterior al procedimiento quirúrgico, el paciente cursó con una evolución clínica favorable y satisfactoria, con restablecimiento de la función intestinal (canalización de gases y evacuaciones espontáneas sin rasgos hemáticos) al tercer día postoperatorio. No se presentaron complicaciones mayores como fuga de anastomosis, hemorragia o infección de sitios quirúrgicos, por lo que fue egresado hospitalariamente al quinto día. En su valoración de seguimiento en la consulta externa a las cuatro semanas, el paciente se reportó asintomático, con heridas completamente cicatrizadas y con recuperación progresiva de su estado nutricional.

Discusión

La intususcepción colónica en el paciente adulto representa un desafío diagnóstico significativo debido a su baja incidencia y a una presentación clínica inespecífica. A diferencia de la población pediátrica, donde la invaginación suele ser idiopática y benigna, en el adulto más del 90% de los casos se asocia a una lesión patológica subyacente que actúa como “punto guía” del segmento invaginado. Esta marcada diferencia etiológica e histórica ha sido ampliamente respaldada por revisiones clásicas y contemporáneas (Azar et al., 1997b; Hong et al., 2019), las cuales coinciden en que la conducta expectante o la reducción hidrostática no tienen cabida en el adulto debido a la alta sospecha de organicidad. Incluso en series de centros hospitalarios de tercer nivel en diversas regiones (Ongom et al., 2014), se confirma que el abordaje inicial erróneo es común debido a que los síntomas mimetizan síndromes constitucionales o neoplasias colorrectales primarias de lenta evolución, tal como ocurrió en nuestro paciente.

La relevancia de la tomografía computarizada (TC) abdominal en este protocolo de estudio fue determinante; ante la inespecificidad de la clínica, este método de imagen se posiciona como el estándar de oro debido a su alta sensibilidad y capacidad para detectar complicaciones de forma oportuna. En este paciente, los hallazgos patognomónicos del 'signo del blanco' y el arrastre del mesocolon confirmaron la intususcepción colocólica (Kim et al., 2006)(Ki). Asimismo, un hallazgo radiológico fundamental fue la identificación de una masa con densidad grasa localizada en la cabeza de la invaginación, característica altamente sugestiva de un lipoma submucoso. Esta precisión diagnóstica preoperatoria no solo permitió identificar la etiología benigna de la obstrucción, sino que facilitó la planificación quirúrgica al delimitar el segmento exacto comprometido entre el colon transverso y el descendente.

Resulta de particular interés que, a pesar de que las invaginaciones del intestino grueso se asocian mayoritariamente a patologías malignas, el informe de patología de este caso reveló un lipoma como etiología benigna. Este hallazgo subraya que, si bien la sospecha de malignidad debe ser alta en adultos, las neoplasias mesenquimales benignas pueden inducir eventos obstructivos severos al alcanzar dimensiones que facilitan su propulsión peristáltica(Stancu et al., 2016). Finalmente, la decisión de realizar una laparoscopia exploratoria seguida de una resección segmentaria se alinea con el tratamiento indicado para esta patología, permitiendo no solo la resolución definitiva del cuadro obstructivo, sino también el estudio histopatológico necesario para descartar definitivamente un proceso neoplásico maligno primario.

La principal limitación de este estudio radica en que, al tratarse de un reporte de caso único, los hallazgos clínicos, radiológicos y terapéuticos no pueden generalizarse para establecer un estándar de manejo universal o determinar la prevalencia real de los lipomas como puntos guía colónicos en la población adulta Asimismo, el seguimiento reportado a corto plazo limita la evaluación de recurrencias tardías o complicaciones funcionales crónicas de la anastomosis , sin embargo su diagnostico temprano y adecuada evolución nos muestras la pauta a seguir. Como líneas futuras de investigación, se sugiere el desarrollo de registros multicéntricos estandarizados y revisiones sistemáticas actualizadas que evalúen el impacto de la cirugía laparoscópica en comparación con la abierta específicamente en intususcepciones de etiología benigna, permitiendo así la creación de un consenso internacional sólido para el algoritmo de tratamiento.

Conclusión

La intususcepción colocólica en la población adulta representa un desafío diagnóstico complejo debido a su baja incidencia y a una presentación clínica que suele ser inespecífica. A diferencia de la edad pediátrica, la invaginación en adultos exige una búsqueda exhaustiva de una lesión precursora orgánica, ya que la gran mayoría de los casos se asocia a procesos neoplásicos, tanto benignos como malignos. En este escenario, la tomografía computarizada se consolida como el estándar de oro diagnóstico, no solo por su capacidad para confirmar el evento mecánico, sino por su valor para caracterizar la etiología mediante la evaluación de densidades tisulares. La identificación de masas con densidad grasa en el ápex de la invaginación orienta de manera precisa hacia el diagnóstico de lipoma colónico, permitiendo una planificación quirúrgica adecuada. En última instancia, el manejo quirúrgico mediante resección segmentaria continúa siendo el tratamiento definitivo, subrayando la importancia de una correlación diagnóstica preoperatoria para optimizar los resultados terapéuticos en esta patología. Con base en la evidencia analizada, se recomienda mantener un alto índice de sospecha clínica ante adultos con dolor abdominal crónico/subagudo y pérdida ponderal, utilizar la TC contrastada como el estudio de primera elección indispensable para planificar la cirugía al permitirnos determinar de manera mas precisa la causa y poder prever la extensión de la resección y realizar resecciones oncológicas segmentarias en bloque sin reducción manual previa en localizaciones colónicas, mitigando así el riesgo de diseminación celular ante la alta probabilidad latente de un adenocarcinoma subyacente.

 

Referencias

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