Revista de Ciencias de la
Salud - Universidad Americana. Vol. 1, Núm. 1, Año 1, enero-diciembre 2025
Caracterización médico
legal de los homicidios en mujeres, según información estadística basada en los
dictámenes post-mortem realizados en la
sede del Instituto de Medicina Legal, 2021 a 2023
Forensic
characterization of female homicides, based on statistical information from
postmortem reports conducted at the Institute of Forensic Medicine, 2021 to
2023
Dra. Gloria
Elizabeth López Parrilla1
elizabethlopezparrilla17@gmail.com
ID ORCID:
0009-0008-8300-6219
Investigadora independiente
Dra. Nilska Eliza Tórrez Cardoza2
ID ORCID: 0009-0002-4153-5143
Del Mar Health Nicaragua
Dra. Sara de la Caridad Mora Grillo3
ID ORCID: 0009-0003-2804-3205
Instituto de Medicina Legal, sede
Managua, Nicaragua
Dra. Ivonne Desireé Leytón Padilla4
ID ORCID: 0000-0003-0566-460X
Docente, Facultad de Ciencias Médicas,
Universidad Americana. Managua, Nicaragua.
DOI: https://doi.org/10.62407/3mknpp52
Recibido: 25/04/25 | Aceptado: 23/06/25
Resumen
Objetivo: Caracterizar médico
legalmente los homicidios en mujeres, según información estadística basada en
los dictámenes post-morten realizados en la
sede del Instituto de Medicina Legal, en el periodo 2021 a 2023. Material y
métodos: Se realizó un estudio de tipo descriptivo, serie de casos, de corte
transversal. Los datos fueron recolectados de la información estadística basada
en los dictámenes post-mortem, realizados en la
sede del Instituto de Medicina Legal, en el periodo 2021 a 2023. El universo
fue de 32 casos, se aplicó estrategia censal. Resultados: Las principales
características demográficas fueron, grupo etario de 31 a 40 años (28,1%),
ocupación ama de casa (53,1%), con primaria incompleta (28,1%), y en una
relación de pareja (unión de hecho estable 40,6% y casadas 6,2%). Se identificó
que la mayoría de agresores fueron pareja/ex pareja de la víctima (34,3%) y
familiares (18,7%). En la mayoría de casos las muertes ocurrieron en el
domicilio que compartía la víctima con el agresor (28,1%). Se determinó que las
principales causas de muerte fueron heridas por arma blanca (40.6%), asfixia
mecánica (28,1%) y herida por proyectil de arma de fuego (18,7%). La mayoría de
las víctimas presentaron más de un tipo de lesión, dentro de las más comunes:
excoriaciones (50,0%), equimosis (46,8%), heridas cortopunzantes (34,3%),
hematomas (25,0%) y heridas por proyectil de arma de fuego (18,7%). La mayoría
presentó lesiones en más de una región anatómica, siendo las más frecuentes:
cuello (46,8), miembros superiores (40,6%), cabeza (37,5%) y tórax anterior
(37,5%). Se encontró presencia de overkill en
el 18,7% de los casos, signos de tortura (6,2%), signos de defensa (37,5%) y signos de violencia sexual (15,6%). Los
análisis toxicológicos resultaron positivos para la presencia de alcohol
etílico (28,1%), psicofármacos (12,5%), cocaína (6,2%) y marihuana (3,1%).
Palabras clave: Medicina
Legal, Homicidio, Violencia de género.
Abstract
Objective: To characterize the
medico-legal aspects of homicides involving women, based on statistical data
derived from post-mortem reports conducted at the headquarters of the Institute
of Legal Medicine during the period 2021 to 2023. Materials and Methods: A
descriptive, cross-sectional case series study was carried out. The data were
sourced from statistical records derived from post-mortem examinations
performed at the Institute of Legal Medicine during the 2021–2023 period. The
study included all 32 documented cases, representing 100% of the universe;
therefore, no sampling strategy was employed. Results: The main demographic
characteristics were as follows: age group 31–40 years (28.1%), housewives
(53.1%), incomplete primary education (28.1%), and in a relationship (40.6% in
common-law unions and 6.2% married). The majority of the perpetrators
were either current or former intimate partners (34.3%) or family members
(18.7%). Most of the homicides occurred in the shared residence of the victim
and the aggressor (28.1%). The leading causes of death included stab wounds
(40.6%), mechanical asphyxiation (28.1%), and gunshot wounds (18.7%). Most
victims sustained multiple types of injuries, with the most frequent being
abrasions (50.0%), contusions (46.8%), stab wounds (34.3%), hematomas (25.0%),
and gunshot injuries (18.7%). Injuries were commonly found in multiple
anatomical regions, most notably the neck (46.8%), upper limbs (40.6%), head
(37.5%), and anterior thorax (37.5%). Overkill was identified in 18.7% of the
cases, signs of torture in 6.2%, defensive wounds in 37.5%, and signs of sexual
violence in 15.6%. Toxicological analyses tested positive for ethyl alcohol in
28.1% of cases, psychotropic substances in 12.5%, cocaine in 6.2%, and
marijuana in 3.1%.
Keywords: Legal
Medicine, Homicide, Gender-based violence.
Introducción
El homicidio por razones de género es
la manifestación más extrema de violencia contra las mujeres, constituyendo una
grave violación de sus derechos humanos y libertades fundamentales (ONU
Mujeres, 2024).
En el año 2023, a nivel mundial, se
estimó que 85,000 mujeres fueron asesinadas, el 60% de ellas por sus parejas o
familiares. Cada día, 140 mujeres mueren a manos de su pareja o de un miembro
de su familia, lo cual, significa que en el mundo una mujer es asesinada cada
diez minutos dentro del núcleo de la familia. (Oficina de Naciones Unidas
Contra la Droga y el Delito, 2024).
En el año 2023, al menos 3,897 mujeres
fueron víctimas de femicidio en 27 países y territorios de América Latina y el
Caribe, esto representa al menos 11 muertes violentas de mujeres por razón de
género cada día en dicha región. Estas cifras reflejan una realidad alarmante y
justifican la necesidad de abordar esta problemática desde diferentes
perspectivas (Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 2024).
En Nicaragua, a pesar de los avances
del Estado en materia de equidad de género, en la sociedad nicaragüense
persiste un sistema patriarcal que perpetúa relaciones desiguales entre hombres
y mujeres. Este fenómeno se manifiesta a través de un ejercicio de poder
caracterizado por la construcción violenta de la masculinidad, que se evidencia
en el núcleo familiar, en las relaciones laborales y en los vínculos sociales.
La consecuencia más grave de este poder, es la violencia letal contra las
mujeres. De acuerdo con anuarios estadísticos del Instituto de Medicina Legal,
del año 2019 a 2023 se realizaron 247 peritaciones tanatológicas por muertes
violentas (homicidios) de mujeres. (IML, 2019; 2020; 2021; 2022; 2023). Sin
embargo, en el país no se cuenta con estudios recientes que aborden esta
problemática desde una perspectiva médico legal.
El análisis forense es fundamental en
la investigación de muertes violentas, ya que, proporciona información objetiva
y científica que ayuda a esclarecer las circunstancias del deceso. Las
autopsias no solo determinan la causa de muerte, sino que también pueden
revelar patrones de violencia que son esenciales para entender y prevenir
futuros casos (González & Pérez, 2018).
La recopilación y análisis de datos
estadísticos sobre muertes violentas en mujeres son cruciales para la
formulación de políticas públicas efectivas. Estos datos permiten identificar
tendencias y factores de riesgo, lo que facilita la implementación de estrategias
de prevención y protección (Hernández & López, 2020).
Por tanto, la presente investigación
tiene como propósito la caracterización médico legal de los homicidios en
mujeres, según información estadística basada en los dictámenes post-mortem realizados en la sede del Instituto de
Medicina Legal, en el periodo 2021 a 2023.
Material y métodos
Se realizó un estudio de tipo
descriptivo, serie de casos, de corte transversal, en la sede del Instituto de
Medicina Legal en Managua, Nicaragua; durante el periodo comprendido de enero
del año 2021 a diciembre del año 2023. El universo fue conformado por 32 casos
de homicidios en mujeres, a las cuales se les practicó autopsia médico legal
completa en la sede del Instituto de Medicina Legal y cuya información
estadística basada en los dictámenes post-mortem se
encuentra registrada en el Departamento de Estadística y Sistema Galeno. Se
aplicó estrategia censal, es decir, se tomaron el 100% de los casos. La fuente
de datos fue la información estadística basada en los dictámenes post-mortem, la técnica de recolección de datos consistió
en el análisis documental de dicha información, la cual, posteriormente fue
registrada en el instrumento de recolección de datos, que consta de una ficha
diseñada por las investigadoras. Los datos fueron registrados en una matriz
elaborada en el programa Microsoft Excel, posteriormente fueron procesados en
el programa estadístico SPSS versión 25. Se realizaron tablas de frecuencia y
porcentajes para las variables cualitativas, para la variable cuantitativa se
realizaron cálculos de la media y desviación estándar.
Consideraciones Éticas
La presente investigación respeta los
principios bioéticos fundamentales:
No maleficencia: Los datos
recolectados se manejaron con confidencialidad y solo fueron utilizados para
fines académicos y científicos. Por respeto a las víctimas no se registró su
nombre ni número de dictamen médico legal.
Beneficencia: Los datos recolectados
fueron de utilidad, ya que, gracias a ellos se realizó la caracterización
médico legal de estas muertes violentas.
Justicia: No se incurrió en ningún
tipo de discriminación ya sea por género o etnia.
Autonomía: Ya que no se estableció
contacto directo con personas, no se aplicó consentimiento informado. El equipo
investigador se comprometió en garantizar la confidencialidad de los datos
resguardados por las autoridades del Instituto de Medicina Legal.
Resultados y discusión
El grupo etario que predominó fue de
31 a 40 años con un 28.1 % (ver tabla 1), esto coincide con un estudio llevado
a cabo por Justavino (2019), donde el grupo de edad más frecuente también fue
de 31 a 40 años, con un 30.43 % y con un estudio de Pineda y Rodríguez (2022),
donde la mayoría se encontraba en la tercera década de la vida. En ambos
estudios se observa una tendencia similar a este, respecto a los rangos de
edad, siendo mujeres en edad reproductiva las víctimas más frecuentes.
Tabla 1: Grupo etario de la población en estudio
|
Grupo etario |
Frecuencia |
% |
Media |
DE |
|
1 a 10 años |
2 |
6.2 |
35.3 |
16.9 |
|
11 a 19 años |
5 |
15.6 |
|
|
|
20 a 30 años |
5 |
15.6 |
|
|
|
31 a 40 años |
9 |
28.1 |
|
|
|
41 a 50 años |
3 |
9.3 |
|
|
|
51 a 60 años |
5 |
15.6 |
|
|
|
Mayor de 60 años |
3 |
9.3 |
|
|
|
Total |
32 |
100.0 |
|
|
Fuente: Información estadística basada en los
dictámenes post-mortem
La mayoría se encontraban en una
relación de pareja (en unión de hecho estable 40,6 % y casadas 6,2 %) (ver
tabla 2). Un estudio realizado por McRea (2015), también reportó que el mayor
porcentaje de víctimas se encontraba en unión de hecho estable (31.4%) y
casadas (15.7%). Esto implica un vínculo afectivo e interpersonal que puede
generar vulnerabilidad en la víctima, sobre todo en un contexto de violencia de
pareja, donde la dinámica del abuso suele estar marcada por un ciclo de control
y agresiones que pueden evolucionar hacia formas más letales (Urrutia, 2009).
Tabla 2: Estado civil de la población
en estudio
|
Estado civil |
Frecuencia |
% |
|
Soltera |
13 |
40,6 |
|
Casada |
2 |
6,2 |
|
Unión de hecho estable |
13 |
40,6 |
|
Desconocido |
1 |
3,1 |
|
No aplica |
3 |
9,3 |
|
Total |
32 |
100,0 |
Fuente: Información estadística basada
en los dictámenes post-mortem
En el mayor número de casos, la
escolaridad fue primaria incompleta y secundaria incompleta, ambos con un 28.1
% (ver tabla 3).
Tabla 3: Escolaridad de la población
en estudio
|
Escolaridad |
Frecuencia |
% |
|
Iletrada |
2 |
6,2 |
|
Primaria incompleta |
9 |
28,1 |
|
Primaria completa |
5 |
15,6 |
|
Secundaria incompleta |
9 |
28,1 |
|
Secundaria completa |
6 |
18,7 |
|
Universidad completa |
1 |
3,1 |
|
Total |
32 |
100,0 |
Fuente: Información estadística basada
en los dictámenes post-mortem
En cuanto a la ocupación, más de la
mitad de las víctimas eran amas de casa (53,1%) (ver tabla 4). Dichos
resultados, son similares a los reportados por Quezada (2023), quien indicó que
la mayoría de su población en estudio tenía como nivel de educación primaria
completa (40%) y como ocupación ama de casa (60%). Respecto a estos datos, cabe
mencionar, que la baja escolaridad es un factor de vulnerabilidad en las
víctimas, debido a la falta de información y conocimientos, además, puede estar
relacionado con el hecho de que la mayoría eran amas de casa, por lo que
probablemente no poseían independencia económica, factor que predispone a que a
las víctimas de violencia se les dificulte romper el ciclo. Según González et
al. (2018), el contexto socioeconómico juega un papel crucial; las mujeres en
situaciones de pobreza, baja escolaridad o exclusión social suelen tener menos
acceso a conocimientos y recursos de protección.
Tabla 4: Ocupación de la población en
estudio
|
Ocupación |
Frecuencia |
% |
|
Ama de casa |
17 |
53,1 |
|
Comerciante |
6 |
18,7 |
|
Estudiante |
4 |
12,5 |
|
Trabajadora de servicio |
2 |
6,2 |
|
Médica |
1 |
3,1 |
|
Obrera agrícola |
1 |
3,1 |
|
Desempleada |
1 |
3,1 |
|
Total |
32 |
100,0 |
Fuente: Información estadística basada
en los dictámenes post-mortem
En cuanto a la relación de la víctima
con el agresor, se encontró que la mayoría fueron personas cercanas a las
víctimas, ocupando el primer lugar parejas y exparejas (34,3%) y el segundo
lugar familiares (18.7%) (ver tabla 5), esto, concuerda con las circunstancias
más frecuentes bajo las cuales ocurrieron los hechos, en primer lugar violencia de pareja en el 34,3%, seguido por
violencia intrafamiliar en el 18,7% (ver tabla 6).
Tabla 5: Relación de la víctima con el agresor
|
Relación de la víctima con el agresor |
Frecuencia |
% |
|
Pareja / Ex pareja |
11 |
34,3 |
|
Familiar |
6 |
18,7 |
|
Vecino |
5 |
15,6 |
|
Desconocido |
5 |
15,6 |
|
Relación desconocida |
3 |
9,3 |
|
Conocido |
2 |
6,2 |
|
Total |
32 |
100,0 |
Fuente: Información
estadística basada en los dictámenes post-mortem
Tabla 6: Circunstancias del hecho
|
Circunstancia del hecho |
Frecuencia |
% |
|
Violencia de pareja |
11 |
34,3 |
|
Violencia intrafamiliar |
6 |
18,7 |
|
Robo |
5 |
15,6 |
|
Violencia contra la mujer |
4 |
12,5 |
|
Desconocidas |
3 |
9,3 |
|
Violencia comunitaria |
3 |
9,3 |
|
Total |
32 |
100,0 |
Fuente: Información estadística basada
en los dictámenes post-mortem
En este sentido Justavino (2019)
reportó datos similares, ya que, la mayoría de agresores fueron las parejas
(39.13%) y ex parejas (13.04%) y los probables detonantes fueron celos
(26.09%), separación (21,74%) y discusión (4.35%). Tomando en cuenta estos
resultados, se puede apreciar la vulnerabilidad de las víctimas ante un
vínculo, ya sea sentimental o de consanguinidad con sus agresores y la forma
extrema de violencia que estos pueden ejercer sobre ellas. Según González
et al. (2018), entre los factores más relevantes que incrementan el riesgo de
femicidio se encuentran la violencia de pareja, donde las mujeres que han
sufrido abusos físicos o psicológicos tienen una mayor vulnerabilidad. De
acuerdo con Urrutia (2009), estudios han demostrado que las víctimas de abuso
en el ámbito familiar tienen un riesgo significativamente mayor de ser
asesinadas, ya que la violencia tiende a escalar con el tiempo.
Respecto a la escena del hecho, la más
frecuente fue el domicilio que compartía la víctima con el agresor en el 28,1%
de los casos (ver tabla 7), lo cual, guarda relación con lo mencionado
anteriormente sobre la relación víctima-agresor y las circunstancias del hecho
presentadas con mayor frecuencia. No obstante, un estudio llevado a cabo por McRea (2015) difiere, ya que, se reportó
que la mayoría de las muertes ocurrieron en la vía pública, representando el 41
% de los casos. Esto puede deberse a que en
dicho estudio, el mayor número de agresores (56%) fueron personas desconocidas
para la víctima, a diferencia del presente estudio en el que la mayoría de los
casos se dieron en un entorno íntimo.
Tabla 7: Escena del hecho
|
Escena del hecho |
Frecuencia |
% |
|
Domicilio de la víctima y del agresor |
9 |
28,1 |
|
Calle |
7 |
21,8 |
|
Domicilio de la víctima |
6 |
18,7 |
|
Domicilio del agresor |
4 |
12,5 |
|
Predio baldío |
3 |
9,3 |
|
Carretera |
1 |
3,1 |
|
Restaurante |
1 |
3,1 |
|
Desconocida |
1 |
3,1 |
|
Total |
32 |
100,0 |
Fuente: Información estadística basada
en los dictámenes post-mortem
Los hechos ocurrieron con
mayor frecuencia en fin de semana, viernes 21,8%, sábado 21,8%, y domingo
18,7%, respectivamente (ver tabla 8), probablemente porque los fines de semana
las víctimas suelen pasar un mayor periodo de tiempo con sus agresores o tienen
actividades sociales/recreativas, donde puede haber ingesta de alcohol,
agregándole otro factor de vulnerabilidad a la víctima. Los meses en que se
presentó un mayor número de casos fueron, diciembre, enero y julio, todos con
un porcentaje de 12,5 % (ver tabla 9). Los años con mayor incidencia de casos fueron 2022 y 2023, ambos con un 34,3 %, seguidos
por 2021 con 31,2 % (ver tabla 10). Se puede apreciar que del año 2021 a 2023, hubo un ligero incremento en el número de
casos.
Tabla 8: Día de ocurrencia del hecho
|
Día de ocurrencia del hecho |
Frecuencia |
% |
|
Lunes |
4 |
12,5 |
|
Martes |
3 |
9,3 |
|
Miércoles |
3 |
9,3 |
|
Jueves |
2 |
6,2 |
|
Viernes |
7 |
21,8 |
|
Sábado |
7 |
21,8 |
|
Domingo |
6 |
18,7 |
|
Total |
32 |
100,0 |
Fuente: Información estadística basada
en los dictámenes post-mortem
Tabla 9: Mes de ocurrencia del hecho
|
Mes de ocurrencia del hecho |
Frecuencia |
% |
|
Enero |
4 |
12,5 |
|
Febrero |
1 |
3,1 |
|
Marzo |
3 |
9,3 |
|
Abril |
3 |
9,3 |
|
Mayo |
2 |
6,2 |
|
Junio |
2 |
6,2 |
|
Julio |
4 |
12,5 |
|
Agosto |
1 |
3,1 |
|
Septiembre |
2 |
6,2 |
|
Octubre |
3 |
9,3 |
|
Noviembre |
3 |
9,3 |
|
Diciembre |
4 |
12,5 |
|
Total |
32 |
100,0 |
Fuente: Información estadística
basada en los dictámenes post-mortem
Tabla 10: Año de ocurrencia del
hecho
|
Año de ocurrencia del hecho |
Frecuencia |
% |
|
2021 |
10 |
31,2 |
|
2022 |
11 |
34,3 |
|
2023 |
11 |
34,3 |
|
Total |
32 |
100,0 |
Fuente: Información estadística
basada en los dictámenes post-mortem
Dentro de los hallazgos de la autopsia
propiamente dicha, se encontró que en más de la mitad de los casos (68,7%) la
data de muerte fue menor de 24 horas y solamente en el 31,2 % fue mayor a 24
horas (ver tabla 11). Estos datos coinciden con el estudio por McRea (2015),
donde se muestra que en el 86.1 % de los casos, la data fue menor a 24 horas y
solo en el 13.9 % fue mayor. El hecho de que la mayoría de los cuerpos no se
encontrasen en estado de descomposición al momento de iniciar la autopsia,
permitió que dicho procedimiento se realizara con una mayor eficacia.
Tabla 11: Data de la muerte
|
Data de la muerte |
Frecuencia |
% |
|
Menor de 24 horas |
22 |
68,7 |
|
Mayor de 24 horas |
10 |
31,2 |
|
Total |
32 |
100,0 |
Fuente: Información estadística basada
en los dictámenes post-mortem
En cuanto a la causa básica de la
muerte, las más frecuentes fueron, herida por arma blanca en el 40,6%, asfixia
mecánica con un 28.1 % de los casos (siendo asfixia por estrangulación manual
el 12,5%, asfixia por sofocación el 12,5% y asfixia por estrangulación a lazo
el 3,1 %) y herida por proyectil de arma de fuego en el 18,7% (ver tabla 12).
El agente vulnerante asociado a la causa de muerte, presentado con mayor
frecuencia fue arma blanca (40,6 %), seguido por asfixia mecánica (28,1 %) y
por proyectil de arma de fuego (18,7 %) (ver tabla 13). Dichos resultados
también son similares al estudio de McRea (2015), quien reportó como las causas
de muerte más frecuentes, heridas por arma de fuego con un 34.6%, seguidas por
heridas por arma blanca con un 28.3% y estrangulación manual con un 11.3% y
como instrumentos utilizados por el agresor con mayor frecuencia, arma de fuego
en el 34 % de los casos, arma blanca
en el 28.3% y manos para asfixiar a la víctima en el 20.8 %. Esto puede deberse
a que el agresor en el momento de ira, recurre a lo que está a su alcance para
dañar a la víctima, las armas blancas o instrumentos utilizados en las asfixias
son de fácil acceso y comúnmente se encuentran en los hogares. Respecto a las
armas de fuego, la tasa estimada de portación ilícita de las mismas en Centro
América, ha sufrido un creciente aumento en los últimos años. (Oficina de
Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito, 2020).
Tabla 12: Causa básica de muerte
|
Causa básica de muerte |
Frecuencia |
% |
|
Herida por arma blanca |
13 |
40,6 |
|
Herida por proyectil de arma de fuego |
6 |
18,7 |
|
Asfixia por estrangulación manual |
4 |
12,5 |
|
Asfixia por sofocación |
4 |
12,5 |
|
Trauma con objeto contundente |
4 |
12,5 |
|
Asfixia por estrangulación a lazo |
1 |
3,1 |
|
Total |
32 |
100,0 |
Fuente: Información estadística basada
en los dictámenes post-mortem
Tabla 13: Agente vulnerante asociado a
la causa de muerte
|
Agente vulnerante asociado a la causa de muerte |
Frecuencia |
% |
|
Arma blanca |
13 |
40,6 |
|
Asfixia mecánica |
9 |
28,1 |
|
Proyectil de arma de fuego |
6 |
18,7 |
|
Objeto contundente |
4 |
12,5 |
|
Total |
32 |
100,0 |
Fuente: Información estadística basada
en los dictámenes post-mortem
Se encontró que la mayoría de las
víctimas presentaron más de un tipo de lesión, siendo las más comunes:
excoriaciones en la mitad de los casos (50,0 %), equimosis en el 46,8 %,
heridas corto punzantes en el 34,3 %, hematomas en el 25,0 % y heridas por proyectil
de arma de fuego en el 18,7 % (ver tabla 14). También la mayoría presentó
lesiones en más de un área anatómica, las ubicaciones más frecuentes fueron:
cuello (46,8 %), miembros superiores (40,6%), cabeza (37,5%) y tórax anterior
(37,5 %), respectivamente (ver tabla 15). En el estudio por Pineda y Rodríguez
(2022), se encontraron datos similares, siendo las lesiones más frecuentes:
lesiones por proyectil de arma de fuego, lesiones por arma blanca y lesiones de
tipo contuso, respectivamente. Y aproximadamente el 50% de las áreas corporales
afectadas fueron cabeza, cuello y tórax anterior. Estos resultados nos indican
que en la mayoría de los casos el agresor afectó regiones anatómicas en las
cuales se encuentran localizados órganos y estructuras vitales.
Tabla 14: Tipos de lesiones
encontradas
|
Tipos de lesiones encontradas |
Frecuencia |
% |
|
Excoriaciones |
16 |
50,0 |
|
Equimosis |
15 |
46,8 |
|
Heridas corto punzantes |
11 |
34,3 |
|
Hematomas |
8 |
25,0 |
|
Heridas por proyectil de arma de fuego |
6 |
18,7 |
|
Sugilaciones |
5 |
15,6 |
|
Heridas contuso cortantes |
4 |
12,5 |
|
Fracturas |
3 |
9,3 |
|
Equimomas |
3 |
9,3 |
|
Heridas contusas |
1 |
3,1 |
|
Quemaduras |
1 |
3,1 |
Fuente: Información estadística basada
en los dictámenes post-mortem
Tabla 15: Ubicación de las lesiones
|
Ubicación de las lesiones |
Frecuencia |
% |
|
Cuello |
15 |
46,8 |
|
Miembros superiores |
13 |
40,6 |
|
Cabeza |
12 |
37,5 |
|
Tórax anterior |
12 |
37,5 |
|
Tórax posterior |
10 |
31,2 |
|
Abdomen |
9 |
28,1 |
|
Miembros inferiores |
9 |
28,1 |
|
Genitales |
4 |
12,5 |
|
Región lumbo-sacra |
2 |
6,2 |
Fuente: Información estadística basada
en los dictámenes post-mortem
Se encontró presencia de
Overkill en el 18,7 % de los casos (ver tabla 16), coincidiendo con el estudio
de Justavino (2019), que reportó la presencia de Overkill en un 26.09% de
casos. Cabe mencionar, que el término overkill se
utiliza para definir patrones donde se observan gran número de heridas
excediendo lo necesario para causar la muerte (Puerto & Barahona, 2020). Se
estima que un 40-60 % de femicidios íntimos están asociados a overkill, el cual, también está estrechamente relacionado
con víctimas jóvenes. Este acto es comúnmente perpetrado por individuos que
tienen una conexión emocional con las víctimas y está significativamente
correlacionado con el nivel de violencia y ensañamiento aplicados. (Vergel
&Trompetero, 2017).
Otros hallazgos fueron la presencia de
signos de tortura en el 6,2 % de los casos y de signos de defensa en el 37,5 %
(ver tabla 16). El estudio de Pineda y Rodríguez (2022), también indica la
presencia de lesiones externas en las áreas corporales de brazos, antebrazos y
manos en el 15% de cadáveres, las cuales, se catalogan como “lesiones de
defensa” de la víctima ante su/s agresor/es y evidencia la lucha que se tuvo
previo a la muerte. Este hallazgo confirma la razón y principio criminalístico
de intercambio y demuestra la relevancia del embalaje de manos en ellas, para
la recolección de evidencia biológica y no biológica.
Tabla 16: Presencia de overkill, signos de tortura, de defensa y de violencia
sexual
|
Variable |
Frecuencia |
% |
|
Presencia de overkill |
||
|
SI |
6 |
18,7 |
|
NO |
26 |
81,3 |
|
Signos de tortura |
||
|
SI |
2 |
6,2 |
|
NO |
30 |
93,8 |
|
Signos de defensa |
||
|
SI |
12 |
37,5 |
|
NO |
20 |
62,5 |
|
Signos de violencia sexual |
||
|
SI |
5 |
15,6 |
|
NO |
27 |
84,4 |
Fuente: Información estadística basada
en los dictámenes post-mortem
Se presentaron signos de violencia
sexual en el 15,6 % de las víctimas (ver tabla 16). Los resultados de
identificación de espermatozoides y semen humano, fueron positivos para el 21,8
% de los casos (ver tabla 17). El estudio de McRea (2015), menciona que según los resultados de las pruebas serológicas
realizadas en las víctimas con sospecha de violencia sexual, se demostró que un
7.5% presentaron pruebas positivas, se les realizó también estudios
citológicos, obteniendo resultados positivos en un 6.3% de los casos. Lo cual,
nos muestra que en ciertos casos hubo menosprecio del cuerpo de la víctima para
satisfacción de instintos sexuales. Cabe mencionar, que el sexo forzado con la
víctima incrementa el riesgo de homicidio hacia la mujer en la relación de pareja
(Echeburúa et al., 2009).
Tabla 17: Resultado de citología /
RSID semen
|
Citología y RSID Semen |
Frecuencia |
% |
|
Positivo |
7 |
21,8 |
|
Negativo |
25 |
78,2 |
Fuente: Información estadística
basada en los dictámenes post-mortem
Los análisis toxicológicos realizados,
muestran un 28,1 % de resultados positivos para la presencia de alcohol etílico
en sangre venosa, un 12,5 % para la presencia de psicofármacos, un 6,2 % para
la presencia de cocaína y 3,1 % para marihuana (ver tabla 18). Según el estudio
de Pineda y Rodríguez (2022), se observó que alrededor de un 25 % de mujeres
presentaron un resultado positivo a alcohol etílico o drogas de abuso. El
consumo de alcohol y otras sustancias psicoactivas tiene un impacto
significativo en el contexto de los homicidios de mujeres, exacerbando
situaciones de riesgo y aumentando la probabilidad de violencia extrema. Las
mujeres que consumen estas sustancias pueden encontrarse en situaciones más
vulnerables, ya sea por la pérdida de autonomía o por la exposición a entornos
peligrosos. Por otro lado, la intoxicación puede desinhibir comportamientos
agresivos en los agresores, lo que, combinado con la violencia de pareja o
familiar, eleva las tasas de homicidio. Estudios han demostrado que el abuso
de alcohol y drogas está correlacionado con un aumento en las agresiones
físicas y sexuales, lo que a su vez puede culminar en homicidios (Centro de
Justicia y Paz, 2020).
Tabla 18: Resultado de análisis
toxicológicos
|
Variable |
Frecuencia |
% |
||
|
Presencia de alcohol etílico en sangre venosa |
||||
|
Positivo |
9 |
28,1 |
||
|
Negativo |
23 |
71,9 |
||
|
Presencia de psicofármacos en sangre venosa |
||||
|
Positivo |
4 |
12,5 |
||
|
Negativo |
28 |
87,5 |
||
|
Presencia de cocaína en sangre venosa |
||||
|
Positivo |
2 |
6,2 |
||
|
Negativo |
30 |
93,8 |
||
|
Presencia de marihuana en sangre venosa |
||||
|
Positivo |
1 |
3,1 |
||
|
Negativo |
31 |
96,8 |
||
Fuente: Información estadística
basada en los dictámenes post-mortem
Los resultados de esta investigación
evidencian que la violencia homicida contra las mujeres no es un fenómeno
aislado, sino la manifestación extrema de un entramado de desigualdades
estructurales y dinámicas de poder profundamente arraigadas en la sociedad. Nos
muestra la urgencia de abordar la violencia contra las mujeres desde un enfoque
integral, que combine prevención, protección y acceso a la justicia.
Conclusiones
Las características demográficas
encontradas con mayor frecuencia en la población en estudio, fueron: grupo
etario de 31 a 40 años, ocupación ama de casa, con primaria y secundaria
incompleta, y en una relación de pareja (unión de hecho estable y casadas).
Dentro de los factores médico legales
asociados a los casos en estudio, se identificó que la mayoría de agresores
fueron pareja/ex pareja de la víctima y familiares. Las circunstancias del
hecho más frecuentes fueron violencia de pareja y violencia intrafamiliar,
siendo la escena del hecho más común el domicilio que compartía la víctima con
el agresor.
Según los hallazgos de las autopsias
médico legales realizadas, en más de la mitad de los casos la data de muerte
fue menor de 24 horas. Se determinó que las principales causas de muerte fueron
heridas por arma blanca, herida por proyectil de arma de fuego y asfixias,
siendo los agentes vulnerantes más frecuentes arma blanca, asfixia mecánica y
proyectil de arma de fuego.
La mayoría de las víctimas presentaron
más de un tipo de lesión, dentro de las más comunes: excoriaciones, equimosis,
heridas corto punzantes, hematomas y heridas por proyectil de arma de fuego. La
mayoría también presentó lesiones en más de una región anatómica, siendo las
más frecuentes: cuello, miembros superiores, cabeza y tórax anterior. En
ciertos casos, se encontró presencia de overkill,
signos de tortura, signos de defensa y/o signos de violencia sexual,
demostrando el nivel de violencia y ensañamiento aplicados.
En cuanto a los resultados de
laboratorio, los análisis de citología / RSID semen, se encontraron positivos
en el 21,8 % de los casos. Y los resultados de análisis toxicológicos se
mostraron positivos para la presencia de alcohol etílico en el 28,1%,
psicofármacos (12,5%), cocaína (6,2%) y marihuana (3,1%), lo cual, representa
un factor de vulnerabilidad para la víctima.
Referencias
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y el Caribe (CEPAL). (2024). Boletín n° 3.
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